Dos preguntas fundamentales: ¿cuándo? y ¿cómo?
“No sé si es normal, pero siento un gran deseo de irme de la casa de mis padres”. ¿Les suena común esa frase? ¿La han pronunciado alguna vez ustedes mismas? Venga, no se alteren, que es completamente normal querer dejar el nido e independizarse, pero hay dos preguntas que toda mujer debe hacerse antes de tomar esa decisión: ¿cuándo hacerlo? y ¿cómo hacerlo? En esta entrada, aunque muy someramente, intentaremos guiarte en el proceso si ya tienes decidido que quieres irte a vivir por tu cuenta. La idea es que lo hagas cuando estés lista, cuando tengas todo preparado y no cuando, de un arrebato, te pelees con tus padres y salgas cerrando de un portazo el hogar donde has crecido.
Cuándo dejar la casa de tus padres. No hay verdades absolutas en este tema ni en ningún otro. Sin embargo, es recomendable que tengas claro que la edad, aunque es un condicionante, no debe ser la principal razón para abandonar el nido. Preocúpate más por si tienes el dinero suficiente para independizarte, para pagar todas tus cuentas. También preocúpate por tus estudios, por tu trabajo… Hazlo cuando te sientas lista.
Cómo dejar la casa de tus padres. El primer paso es comunicarles tus intenciones a tus padres, ellos merecen saber y hasta podrían aconsejarte para que tomes la decisión correcta. Después de eso, quizás te acompañen a ver casas en alquiler o, quién sabe, quizás hasta te lleven a los lugares de casas de venta en Guayaquil, o en la ciudad donde vivas. Después de que te hayas arreglado con ellos, empieza por asegurarte el lugar para vivir y ve mudándote poco a poco.















