¡Solo quienes tienen senos muy grandes lo entenderán!

Aunque es común escuchar a quienes desean hacerse un aumento de mamas, también hay quienes desearían todo lo contrario.

Ariel-WinterLa actriz Ariel Winter, de la popular serie Modern Family, hizo lo propio hace unos meses, alegando problemas de salud desde los 17 años. No se trata de una moda. Pues si bien es cierto que unos senos muy grandes resulta hermoso ante la mayoría, existen ciertos inconvenientes, problemas que solo conocen las portadoras de tan bellas curvas. Y ha llegado el momento de hablar de ellos.

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1. Una mala postura inconsciente acaba en dolor de espalda

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Existe la creencia de que un escote voluptuoso, es decir unos senos muy grandes, causa dolores de espalda por el propio peso de las mamas. “En realidad, se debe a las medidas posturales que adoptan para disimularlo, como caminar encorvadas. Esta disposición incorrecta de la columna genera molestias, sobre todo en las zonas cervical y dorsal alta”, explica el doctor César Casado, secretario general de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

2. Faltan copas en el mercado

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Por ejemplo en España, y en Ecuador también, las copas (la parte del sostén en la que van las mamas) más habituales son la A, la B y la C (es decir, de busto pequeño a grande). La talla súper grande es más compleja de encontrar. Algunas marcas asequibles distribuyen D, E y F. “Pero encontrar la G es una misión imposible”. La firma estadounidense Bare Necessities llega hasta la copa J (de 38 a 40 cm resultantes tras restar al contorno del tórax a la altura del pezón, el contorno del tórax por debajo de la mama).

3. El sujetador es una tortura

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La parte del sostén encargada de elevar la masa mamaria son los tirantes. A mayor masa, más esfuerzo. Salvo que se opte por tirantes gruesos, los finos tienden a clavarse en los hombros, causando rozaduras o rojeces. “No es determinante, pero sí es otra de las dolencias que relatan las pacientes en la consulta”, apunta Casado.

Por si fuera poco, “los aros pueden marcar mucho el surco mamario y dificultar la vascularización de la zona, provocando con el tiempo una mayor atrofia de la glándula (perdida de tamaño y firmeza)”, apunta el doctor Antonio Pineda, responsable de la Unidad de Cirugía Estética de la Clínica Londres Barcelona.

4. Hacer deporte no es tan fácil

Según el libro Medicina del Deporte,editado por la Universidad de Sevilla, correr puede estirar el ligamento de Cooper (conjunto de tejidos que da soporte a las mamas), produciendo flacidez prematura. “La mayor parte de los sujetadores normales no evitan el problema en el caso de las mujeres de pechos grandes”, asevera su autor, José María Rojo, que añade que siempre se debe buscar el sostén de mayor firmeza.

Y los problemas no aparecen solo al correr. La tenista rumana Simona Halep se lo redujo para mejorar su saque. Por su parte las nadadoras se enfrentan cada día al problema de encontrar un sujetador de su talla.

5. Se ven más los defectos

Igual que el rostro no tiene una simetría perfecta, tampoco la tiene el busto. Las irregularidades en un pecho pequeño pasan más desapercibidas que en uno de grandes dimensiones. “Es el caso de los pechos demasiado separados. Pueden juntarse en quirófano, pero no siempre es posible en el grado que algunas pacientes desean, ya que el implante no puede colocarse fuera de lo que es su situación anatómica y llevarlo en extremo hacia la parte media si no hay suficiente cobertura o la posición de la areola no lo permite”, advierte el doctor Antonio de la Fuente, jefe de la Unidad de Cirugía Plástica del Hospital Ruber Internacional.

6. Amplifica el volumen real del resto del cuerpo

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Un pecho voluptuoso crea la ilusión de robustez, aunque el resto de la anatomía no lo sea. “Es especialmente notorio en el caso de presentadoras de televisión con bustos grandes. El plano medio y el plano medio-corto, los más habituales, potencian esa impresión”, explica Anitta Ruiz de Monasterio, fundadora de la consultoría de imagen Nadie como tú.

7. Las arrugas del escote salen antes

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Al dormir de lado, un pecho cae sobre el otro. Así se va generando una pequeña arruga que, noche tras noche, acaba convirtiéndose en un escote apergaminado. “Lo recomendable es que todas las mujeres duerman con un sujetador que lo evite”, insiste Marta Fernández Cuevas, directora de Pillow Bra.

8. Aumentan las molestias premenstruales

El baile hormonal (cuando varía el equilibrio entre los estrógenos y la progesterona) previo a la llegada de la regla provoca tensión mamaria en algunas mujeres. No en todas. Mientras unas apenas notan variaciones en su anatomía, otras comprueban cómo el busto les aumenta de forma evidente; y, en estas ocasiones, puede ir acompañado de dolor (mastodinia).

Es conveniente contar con un sujetador una talla mayor para estos episodios. La ciencia aún desconoce por qué el dolor afecta a unas mujeres y a otras no. Pero cuando el pecho es de por sí grande, esta hinchazón se torna aún más molesta.

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