La dieta mediterránea está basada en el consumo de aceite de oliva como principal fuente de grasa, ya que ayuda a reducir los niveles de colesterol de la sangre de las mujeres y hombres que padecen de altos niveles de esta perjudicial sustancia.
Este régimen alimenticio proviene de los países del Mediterráneo como Francia, España, Italia y Grecia. Los beneficios de esta dieta incluyen la reducción de enfermedades cardiovasculares, cognitivas y mentales.
Esta dieta también promueve el consumo de frutas y verduras ricas en fibra, cereales integrales, lácteos bajos en grasa como yogurt o queso, semillas y frutos secos para suministrarle al organismo calcio, minerales y ácidos Omega 6; pescado-principalmente pescado azul- y una copa diaria de vino.
La dieta mediterránea también promueve el consumo de pan, pasta y arroz tres veces por semana y reducir la ingesta de carne roja.
La dieta mediterránea propone comer saludable, manteniendo al organismo libre de grasas trans y de alimentos pre cocidos, refinados, aderezos, embutidos, frituras y grasa animal. Todos los productos consumidos deben estar frescos
El consumo de sal también debe ser moderado debido a que esta sustancia solo perjudica a que suframos de retención de líquidos. Todos los alimentos que consumas deben ser cocinados al vapor o a la plancha y cocinarlos únicamente con aceite de oliva.













