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Ser madre antes de los 25 años es una realidad que afrontan miles de mujeres en el país. Muchas de ellas, ni siquiera han cumplido la mayoría de edad, pero ya tienen la responsabilidad de cuidar la vida de otro ser humano.

En Ecuador, el rango de edad en que las mujeres empiezan a ser madres comienza desde los 12 años, según cifras de 2010 del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). El resultado del estudio asegura que de las 3,6 millones de madres que existen en Ecuador, más del 46% son menores de edad, mientras que el 35% no sobrepasa los 24 años.

Si te encuentras en esta cifra, o próximamente lo estarás, esto no significará que tienes que dejar de lado tus planes personales y profesionales para exclusivamente hacerte cargo de tu hijo. Como ejemplo un botón: para Stephanie Samaniego tener a su hija Camila a los 18 representó un gran reto, pero este no la superó. “En ese momento estaba cursando dos carreras universitarias y sabía que debía dar a una de ellas prioridad, por eso dejé  una por un tiempo, pero la otra la seguí estudiando con normalidad”, cuenta. Ahora ya está egresada de una y a punto de concluir la otra.

Es cierto que no todas corren con la misma suerte que Stephanie, ya que un 70% de las chicas que salen embarazadas no han podido retomar sus estudios, según un estudio realizado en el país por el Fondo de Población en 2012.

Es por esto que esta madre joven reconoce que la maternidad temprana fue un gran desafío. “Al principio era complicado porque como los bebés no duermen continuamente en la noche me costaba bastante, mientras ella dormía yo hacía tareas o estudiaba, o si no mi esposo o mamá me ayudaban a cuidarla para que yo pudiera estudiar”, recuerda Stephanie.

El saltarse estas etapas de la temprana adultez es el gran conflicto al que se enfrentan las mamás jóvenes, ya que la adolescencia es una búsqueda constante de la identidad, y ¿cómo vas ayudar a un hijo a buscar la suya?, se pregunta Mara Cuadrado, psicóloga clínica de Madrid.

“El adolescente suele estar pendiente de uno mismo, siendo muchas veces incapaz de generar un buen vínculo afectivo con los hijos. A esto hay que añadir los conflictos fisiológicos: las hormonas están disparadas, las chicas jóvenes son más susceptibles, se desesperan”, explica la psicóloga Cuadrado.

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Para esta especialista, los roles que asumen las personas que rodean a la joven mamá también influyen en el desarrollo de ella y del hijo. Los abuelos- en algunos casos- suelen asumir el papel autoritario, generando tensión con la madre-hija y confusión con el hijo-nieto.

Para Mercé Mitjavila, psicóloga especializada en maternidad, los problemas aparecen cuando no hay vínculos familiares y la chica enfoca la maternidad con miedo y resignación.  Por este motivo, varios especialistas aseguran que la futura madre requiere el apoyo del entorno cercano, los familiares y amigos deben convertirse en los pilares emocionales para ella, ya que no se debe buscar culpables ni hacer reproches, sino mirar hacia adelante.

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Las madres si tienen futuro

Pero por otro  lado, ser mamá a una edad más temprana también tiene su lado positivo, ya que según un estudio dirigido por la doctora Catherine McMahon, de la Macquarie University, las madres jóvenes son más positivas sobre los cambios en sus cuerpos y su manera de llevar la maternidad se maneja igual de bien de que mujeres que han decidido esperar y tener hijos pasados los 30 años.

“Lo más difícil de ser madre a los 17 años es lo que viene después del embarazo. Ahí te das cuenta de que tu vida ya no es y no será la misma”, asegura Carla, quien tiene ya tiene 25 años.

Hemos expuesto lo bueno, malo y feo de ser madre antes de los 25 años, por eso te dejamos algunos consejos de las personas que han hablado para este artículo:

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–       Se debe recurrir a toda la logística posible que tenga la madre a su alrededor para poder criar y educar al niño, esto quiere decir contar con la ayuda de los abuelos maternos y paternos, hermanos y amigos cercanos.

–       Como consecuencia de tener un hijo a temprana edad, la madre puede perder muchas experiencias de la edad, por eso se recomienda recibir asesoría psicológica.

–       Leer libros y ver documentales o programas sobre crianza.

–       Diseñar un plan sobre el futuro que quiere la madre para ella y el hijo. Esto quiere decir que si quiere seguir estudiando o conseguir un trabajo debe buscar la forma de hacerlo sin que afecte a su hijo.

– Recurrir a la ayuda de seres cercanos, pero que estos no influyan en las decisiones definitivas sobre el bebé, ya que al final del día madre es solo una.

– No olvidarse de uno mismo. A pesar de que ser madre es un trabajo a tiempo completo, esto no quiere decir que tu autoestima esté baja o que tu apariencia sea la de recién levantada, por el contrario, debes procurar estar bien arreglada para darle un buen ejemplo a tu hijo.

– Si no te sientes bien, tanto física como anímicamente, no dudes en buscar ayuda profesional, esto evitará conflictos con tu pequeño en el futuro.

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