El plástico es el principal contaminante que daña al medio ambiente, pues la acumulación del mismo se encarga de obstruir alcantarillas, vías de desagüe, ríos e incluso suele llegar al mar. Es allí donde la situación se complica más, pues afecta a la fauna marina en gran medida. Las especies acuáticas suelen confundir al plástico con medusas u otros animales y los ingieren, provocando así una muerte por asfixia. Sin embargo, y teniendo en cuenta lo antes mencionado, surgió una maravillosa idea por parte de una ingeniera de materiales proveniente de Kenia.

Su nombre es Matee y es la fundadora de Gjenge Makers, se trata de una empresa que convierte todos los plásticos de residuos en bloques de construcción. Se trata de una opción sostenible y con una larga duración, así lo afirma la propia Matee, quien asegura que sus ladrillos son igual de buenos que los convencionales. Cabe recalcar que estos ladrillos de plástico son fabricados en máquinas que la misma ingeniera Matee creó.

Estos ladrillos son mucho más fuertes que el concreto, principal motivo por el que están recibiendo mucha atención alrededor del mundo. Pues incluso la ONU se encuentra muy interesada en el proyecto. Matee, junto a su equipo de trabajo elaboran de 500 a 1500 ladrillos por día. Cada ladrillo tiene un precio de 7.7 dólares aproximadamente. En su proceso de fabricación, Matee cuenta que toman residuos plásticos de polietileno, ya sea de alta o baja densidad, también el polipropileno. Estos plásticos son fundidos y mezclados con arena, para luego ser comprimidos y darles la forma tradicional de ladrillo.

Fuente: Ok Chicas